Mujeres, Iglesia y reforma: Ser conscientes de los discursos

Resulta relevante cómo en el discurso eclesial ha primado durante siglos, y persiste en no pocos ambientes de la jerarquía y agentes pastorales más activos, la idea de cierta excelencia de la mujer, definida a veces como genio femenino, junto a la concepción de que el orden social solo se sostiene adecuadamente si la mujer se mantiene en el espacio doméstico y privado. Siendo sólo las cualidades femeninas, tan bien definidas por los varones, las que mejor llevan a cabo esas tareas; por lo tanto, son ellas las más calificadas para ello y a las que les corresponde ese rol social.

Este discurso social y eclesial sobre las mujeres, que ha dado paso a numerosas críticas por parte de importantes pensadoras feministas,  no sólo contradice la praxis de Jesús y el tipo de relaciones que propició con su mensaje y acciones en su ministerio, sino también  algunas enseñanzas oficiales de la propia Iglesia.

La irrupción de las mujeres haciendo teología a partir del Concilio Vaticano II, más allá de las reacciones de sorpresa, interés o rechazo que pudiera causar,  se encuentra ligada directamente a procesos de renovación dentro de la Iglesia, como a la promoción del laicado y de las mujeres. Por ello es un signo esperanzador,  pues ahonda en la conciencia de un camino de reforma que reconoce la necesidad de recrear una solidaridad eclesial y misionera por parte de todos, desde la plena conciencia de que Dios llama a toda la Iglesia a la santidad a través del bautismo.

Profesora en Ciencias Sagradas (Teología), en el Instituto Católico Superior del Profesorado (2005). Licenciada en Ciencias Religiosas, en Universidad Católica de córdoba (2011). Maestranda en Maestría en Filosofía, religión y Cultura Contemporáneas, en Universidad Católica de Córdoba (2016).

Deja una respuesta