Laicos e Iglesia en el sigloXXI

En una investigación compartida en el 2013, Mons. N. Strotmann afirma que América Latina es a nivel mundial la región con la densidad católica más alta del mundo (entre el 70 y el 80 % en el promedio latinoamericano). Sin embargo, la Iglesia presenta a nivel institucional las cifras más bajas de sacerdotes y religiosas por católicos.[1]

Pero la problemática no es sólo cuantitativa, sino cualitativa: con menos sacerdotes y religiosas se deben potenciar acciones como la trasmisión intergeneracional de la fe. En este contexto se debe rescatar que, como constata el Documento de Aparecida, existe en nuestra región una extraordinaria disponibilidad laical para la colaboración en la pastoral de la Iglesia católica cuyas acciones también deben ser potenciadas.[2] “Nuestras comunidades parroquiales están dando un vuelco. El perfil del párroco y del sacerdote y las exigencias que se les plantean se ven sometidas a un proceso de cambio – también con respecto a una responsabilidad de la Iglesia compartida con los laicos”.[3]

Se puede afirmar que el pueblo de Dios ha dado importantes pasos en cuanto a los laicos y su comprensión dentro de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II, pues sus documentos resultan referencia ineludible para la comprensión laical actual que ha influenciado tanto diversas prácticas eclesiales como reflexiones teológicas.[4] A pesar de ello, persisten algunos desafíos aún y han surgido otros nuevos.[5] Como sostiene P. Hünermann: toda revisión al respecto debe volver a mostrar su eficacia de vez en cuando. Sin desmerecer la recepción realizada hasta hoy, es importante siempre “[…] fijar la atención en aquellos ámbitos en los que en la actual vida eclesial surgen cuestiones y problemas acuciantes”.[6] Éste es uno de los pasos importantes para la pastoral actual.

Benedicto XVI, en 2009,formuló el problema de una suerte de congelamiento de la pastoral católica ligado a una crisis en la concepción del laicado con respecto a su Diócesis de Roma. Dicho problema no se circunscribe a ésta sola, sino que, lamentablemente, es una realidad cada vez más palpable en cada parroquia:

“Demasiados bautizados no se sienten parte de la comunidad eclesial y viven al margen de ella, dirigiéndose a las parroquias sólo en algunas circunstancias para recibir servicios religiosos. (…) Esto exige un cambio de mentalidad, en particular por lo que respecta a los laicos, pasando de considerarlos “colaboradores” del clero a reconocerlos como “corresponsables” del ser y actuar de la Iglesia, favoreciendo la consolidación de un laicado maduro y comprometido”.[7]

Para una consideración tal de los laicos, será de gran importancia hacer realmente operante en nuestras comunidades el sentido y la forma de participación de los mismos en aquella “nueva eclesialidad” que se desprende de la Espiritualidad de la Liberación, plasmado en las comunidades de base latinoamericanas. “Este nuevo talante eclesial se caracteriza por nueva fraternidad: se trata de una eclesialidad adulta, sin menores ni miembros de segunda clase, en comunión y participación, más en circularidad y horizontalidad fraterna que en verticalidad piramidal”.[8] Debemos cambiar esa concepción de una identidad laical pasiva. Un camino para ello es promover el constante estado de misión al cual convoca el papa Francisco en la Exhortación Evangelii Gaudium,[9] al igual que profundizar en la interrelación entre la vocación laical y la presbiteral.[10]

[1] El 43 % de católicos a nivel mundial dispone de un 16 % de sacerdotes y del 17 % de religiosos. Cf. STROTMANN, N., “Pastoral Mega-Urbana Marginal. Reflexiones de sociología y pastoral fundamentales”, Medellín 155 (2013), 425. Ver también V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Documento de Aparecida n.100, a. (En adelante: DA)

[2] “En la situación pastoral y catequética actual no faltan ciertamente las luces, es decir, experiencias positivas, prometedoras, abiertas al futuro: el boom de los catequistas laicos, la floración de nuevas formas de comunidad, de ministerios laicales, el aumento de la demanda de formación religiosa, formas nuevas de estudio y lectura popular de la Biblia, el auge impresionante de itinerarios catecumenales, avances en el protagonismo de la mujer, experiencias de catequesis familiar, de diálogo intercultural e interreligioso, etc. Todo esto es motivo de esperanza y signo anunciador de una realidad eclesial que silenciosamente crece desde la base”. Cf. DEPARTAMENTO DE CATEQUESIS DEL CELAM – DECAT, La Catequesis Latinoamericana: logros, limitaciones y desafíos, Santa Fe de Bogotá, Departamento de Catequesis del CELAM – DECAT 1997. Citado en: ALBERICH, E., Catequesis evangelizadora, 24. Cf. STROTMANN, N., “Pastoral Mega-Urbana Marginal”, 426. Ver también DA 99, f.

[3] ZOLLITSCH, R., “Futuro de la Iglesia, Iglesia para el futuro”, en: HEIMBACH-STEINS, M.; KRUIP, G.; WENDEL, S. (eds.), Iglesia 2011: un resurgimiento imprescindible. Argumentos para el memorando [en línea], Herder, Friburgo 2011, 15. Disponible en:  http://www.amerindiaenlared.org/biblioteca/8099/libro-iglesia-2011-un-resurgimiento-imprescindible–argumentos-para-el-memorando. [Consulta: 05/01/2016].

[4] Por ejemplo: CONGAR, Y., Jalones para una teología del laicado, Barcelona Estela 1965. La exhortación apostólica Christifideles Laici, de 1988, dio grandes pasos para una comprensión del laicado más fecunda y acorde al momento eclesial, (a pesar de que en algunos aspectos no explicita ni especifica las implicancias que algunos conceptos e imágenes sobre la Iglesia tendrían en relación al mismo). Cf. BACHER MARTÍNEZ, C., “Identidad laical, lenguaje y misión”, en: AZCUY, V.R.; CAAMAÑO, J.C.; GALLI, C.M. (eds.), La eclesiología del Concilio Vaticano II. Memoria, Reforma y Profecía, Ágape, Buenos Aires 2015, 591.

[5] Cf. FRANCISCO, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium n.102 y 81. (En adelante: EG)

[6] HÜNERMANN, P., El Vaticano II como software de la Iglesia actual, Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile 2014, 167. Citado en: BACHER MARTÍNEZ, C., “Identidad laical, lenguaje y misión”, 585.

[7] Alocución de Su Santidad Benedicto XVI durante la inauguración de la Asamblea Eclesial de la Diócesis de Roma, Basílica papal de san Juan de Letrán, martes 26 de mayo de 2009. Citado por: ZOLLITSCH, R., “Futuro de la Iglesia, Iglesia para el futuro”, 18.

[8] CASALDÁLIGA, P.; VIGIL, J. M., Espiritualidad de la Liberación, 240.

[9] Cf. BACHER MARTÍNEZ, C., “Identidad laical, lenguaje y misión”, 585.

[10] Cf. BACHER MARTÍNEZ, C., “Emergencia de sujetos, discursos e imaginarios eclesiales”, en: TREJO, M.; HERMANO, R., La reforma en la Iglesia en tiempos de discernimiento, Fundación Amerindia, Montevideo 2015.